ERNESTONIA


La Final, al Fin

man

Uno nace con un equipo de futbol. Yo nací en Costa Rica, pero de padre argentino. Yo nací con sangre de River Plate.

Al principio del milenio, en una de mis visitas a Buenos Aires, el mas viejo de mis primos me regaló la bandera con la que se acompañó al estadio desde mediados del siglo pasado: vieja, un poco descolorida, llena de sudor, lagrimas y memorias. Esa misma bandera estuvo ayer a mi lado mientras miraba al club mas grande de América tocar la gloria como ningún otro equipo lo ha hecho. Ayer River Plate salió campeón de la Libertadores, goleando a Boca Juniors, su archirival.

En una de nuestras ultimas visitas a Argentina, fuimos al Monumental. Mi viejo le compró a su “chiquito” la camisa de River, porque había que hacerlo; fue uno de sus últimos regalos. Este año por esas cosas de la vida, conocimos a Fernando Cavenaghi, quien ganara la ultima Libertadores para River. Fernando amablemente firmó la camiseta y saludó a mi hijo. Enfundado en ella vi el partido de ayer.

Mi sangre también estuvo en Madrid ayer. Por esas cosas del destino, el menor de mis primos (en la foto) gritó ayer en el Bernabeu los goles del millo. Hizo su sueño realidad. El está bendito. Podrá contarle a sus hijos y a sus nietos que un día allá en el 2018 estuvo en el mismo estadio que Lionel Messi, mientras miraba a Ponzio, Gallardo, Pratto, Armani y todos los héroes de la franja levantar la Copa. También miró a Boca llorar.

Papá no malquería a Boca, de hecho le decía “Boquita”. Como no querer a un equipo que nos regaló a Maradona, a Riquelme o al loco Palermo! El entendía que sin uno no hay otro; sin Boca no hay River, por eso la final de ayer importa tanto. El aficionado tiene que entenderlo y respetar al rival, porque sin el rival no hay gloria. Si Barcelona jugara contra el Alcorcón y le metiera seis en cada final, no tendría sentido. El rival tiene que estar a la altura del conflicto. Por eso no entiendo las piedras, las balas, el gas pimienta y los golpes que tan propios se han hecho de una rivalidad que si no existiera nos dejaría un vació enorme.

Imagino que sentirán los argentinos al ver camisas de Boca y River en el mismo estadio, mezcladas, una al lado de otra! Si, hubo cánticos; si, hubo cargadas, pero no  estupidez al extremo. Tuvo que viajar hasta España el futbol argentino para entender eso. Tuvo que ceder su momento mas grande a otro continente, porque no pudo contra unos pocos delincuentes.

Ayer el futbol se quedó en la cancha. Si bien no fue un dechado de talento, fue un partido jugado con intensidad, con amor por la camiseta, con sudor y sangre. Boca murió con las botas puestas, estrellándola en el palo con solo nueve hombres en el césped. Eso es futbol, eso es hombría, no agredir a otros solo porque llevan la camisa rival. Sin este Boca no seria tan grande el triunfo de River. Sin este partido, tal vez el futbol argentino seguiría retrocediendo. Espero que sea el detonante para el cambio. Todos: clubes, gobierno, hinchas, jugadores…todos tienen que entender que la gloria no existe si el rival no existe.

Futbol, respeto, pasión. En ese orden.

 

 



Lo hizo Veron

El Pincha al fin volvio a levantar la Copa, cuarenta años despues y todo se debe al regreso de su hijo prodigo: Juan Sebastian Veron.

Veron ha sido uno de mis jugadores favoritos por mucho tiempo, no solo por haber jugado en el Inter, o por ser el clasico enganche argentino, pero por su etica en la cancha y fuera de ella.

Siempre pense que fue un castigo un poco drastico de Pekerman el no llevarlo a Alemania por tener 30 años. Veron no es de la generacion de jugadores preferida de ese entrenador, como Riquelme o Sorin, sino del tiempo de Bielsa. Alli, Veron era el lider de aquel equipo que parecia un ballet, solo jugando a un toque. Hoy no estan Pekerman ni Riquelme; hoy Bielsa tiene a Chile con un pie en Sudafrica en el ciclo mas exitoso de la roja en decadas y hoy, Juan Sebastian Veron baja de un avion con la Copa Libertadores de America en Ezeiza. Las vueltas que da la vida. 

Veron volvio a Argentina en el 2006, despues de triunfar en Europa, habiendo ganado la UEFA, la Premier y el Scudetto. En Estudiantes, el equipo que lo vio nacer (literalmente Veron nacio en La Plata), la Brujita renacio y si bien ese mismo año volvio Riquelme a prestamo en Boca, su llegada fue la mas importante del campeonato, tanto asi que llevo al Pincha a ganar el torneo.

Pero el hijo de la Bruja habia vuelto por una razon especifica y esa no era ganar un torneo local. En Estudiantes habia sequia y Veron parecia el indicado para traer copas internacionales. Despues de un par de años tratando, la temporada pasada de la mano de la Brujita, llegaron a la final de la Sudamericana, donde Veron infiltrado termino renqueando el segundo tiempo y vio al contrario llevarse el trofeo.

Este 2009 y ya sin lesion, Veron entro a la cancha a ganar, esta vez la Libertadores. No era cualquier cancha, era el Mineirao en Belo Horizonte, cancha enorme, con 65,000 gargantas gritando en contra. Pero Sebastian tenia otros planes y mordio todo el partido, rompio el juego rival en el primer tiempo, puso el pase perfecto para el gol del empate en el segundo y sin duda fue el jugador del partido. Parecia el conejo Bugs, aparecia en todas las jugadas, en defensa y en ataque.

Gracias a su entrega, a los goles de Gaston Fernandez y Mauro Boselli y a los huevos de una defensa de hombres, Estudiantes lo dio vuelta, alla en Brasil y resistio el embate de Cruzeiro durante los ultimos quince minutos, hasta que sono el pito final.

La imagen de Veron dando la vuelta olimpica abrazado de Calderon es unica. En medio de la locura de la celebracion, la Bruja camino paciente, absorbiendo todo, a su propio ritmo. Asi como juega futbol.

Ahora va contra Barcelona en el Mundial de Clubes, a enfrentar a Messi, su compañero de seleccion, en lo que promete ser un partidazo. Porque desde ya lo garantizo, Veron lo quiere ganar todo, con Estudiantes y en Sudafrica con Argentina. No podria ser de otra forma.